Cambiando a mis perros y gatos a una dieta cruda

 

Guestpost de Doris Rämisch. En los últimos posts hemos aprendido mucho sobre la alimentación natural cruda o la dieta BARF, la naturaleza de los gatos y perros y cómo es su sistema digestivo. Ya tienes todo lo que necesitas para empezar con este tipo de alimentación para tu mejor amigo/a. Aún así, es muy común que estemos inseguros acerca de cómo hacerlo o lo hemos probado y no nos ha ido bien. Si te sientes identificado/a,  este post es para ti; te vamos a explicar cómo hacer la transición a la dieta natural cruda, cuáles son las claves y también te daremos algunos trucos.

 

1. ¿Cómo hacer el cambio a alimentación natural cruda con un perro adulto?

Seguramente has escuchado que es mejor introducir una nueva alimentación poco a poco, pero muchos expertos y yo misma recomendamos un cambio de golpe, siempre y cuando tu perro esté sano y no tenga un estómago sensible. Tanto si estás dando pienso como lata, dejas de dárselo y mantienes a tu perro un día (24 horas) en ayuno. De esta manera, su estómago está vacío y no hay problemas de que se mezclen los diferentes componentes en el intestino.

 

Después del día del ayuno puedes servirle su primera ración de comida natural cruda. Seguramente tu perrito/a  estará encantado/a con la nueva comida. Los primeros 7 a 14 días es mejor no darles huesos, ya que su sistema digestivo necesita un poco de tiempo para acostumbrarse a la nueva dieta. Después de este tiempo, puedes probarlo con huesos tiernos como cuellos de pavo o carcasas de pollo, dependiendo del tamaño de tu compañero.

 

Al principio te aconsejo que sujetes tú los huesos y se los des con la mano, animándole cuando lo muerda correctamente. Esto evitará sustos, sobre todo con los perros más ansiosos que son capaces de tragárselos enteros. Los perros aprenden bastante rápido cómo comer los huesos y agarrarlos bien. Por supuesto, puedes dar los huesos parcialmente congelados, de manera que pueden roer lentamente y sin peligro.

 

Para empezar con la dieta BARF es mejor seleccionar proteínas fáciles de digerir como el pollo, pavo o salmón y darles las mismas proteínas como mínimo durante una semana. Si ves que tu perro no tiene problemas, puedes probar otras fuentes de carne. Aunque en menor medida, algunos perros pueden reaccionar a algunos tipos de carne con dolor de estómago, vómitos o alergias. Si se da este caso, es mejor cambiar la fuente de proteína e incluso los vegetales.

 

Es posible que aprecies unas heces un poco blandas o más liquidas al principio, esto es normal, es síntoma de que el tracto intestinal se está acostumbrando a las nuevas bacterias “buenas”, importantes para una flora intestinal sana y un sistema inmunitario fuerte. También puede sorprenderte que tu perro cambie su olor corporal y el aliento, así como su pelaje. Esto es un signo más de que tu perro está, según al argot entre los barferos, en fase de desintoxicación.

 

Si tu lobo casero al principio no quiere comerse su plato o partes como la verdura, no te preocupes; la carne no huele como las comidas comerciales con sus atrayentes artificiales y puede que el perro no se sienta tan atraído por los nuevos alimentos. Aquí tienes algunos trucos para facilitar el proceso:
  1. Puedes hacer la comida unos minutos a la plancha o ponerle un poco de agua caliente por encima. Así la carne tiene un olor un poco más intenso y tal vez la encuentre más interesante. Poco a poco puedes hacerla menos hasta que la acepte totalmente cruda.
  2. Si aún no la quiere comer, quítale la comida y ponla unas horas después (guardándola en la nevera). Un perro sano no tiene problemas por no comer hasta en 2 o 3 días y ¡mucho menos “morir” de hambre delante de su plato lleno! Al fin y al cabo, con hambre todo entra mejor y con más ganas.
  3. Ten paciencia y no te desesperes. Ayúdale no proporcionándole ninguna otra comida o recompensa durante el día. Los perros nos conocen e intentan jugar con nosotros y educarnos a su manera.
  4. Si a tu perro no le gusta la verdura o la fruta, mézclala con un poco de caldo o paté, así la comerá seguro.
  5. Y por último: ¡Lo importante es paciencia y que seas positivo! Los perros son increíblemente sensibles a tu estado de ánimo; si perciben dudas o tensión por tu parte recelarán. Relájate!, al fin y al cabo, lo que estás haciendo va a mejorar su salud de forma increíble.

2. ¿Cómo hacer la transición con un cachorro?

Cuando nos hacemos con un cachorro, su edad suele ser de 7 a 9 semanas. Debería estar ya casi destetado y empezar a comer alimentos sólidos. Un cachorro tiene más facilidad de cambiarse a una dieta natural cruda porque no está tan fijado en su comida habitual y su curiosidad es mayor, por ello, podemos intentar cambiarles también de un momento a otro, pero en el caso de los pequeños, no hay que hacerles ayunar porque necesitan alimento diario en su fase de crecimiento. Para los cachorros generalmente es mejor darle todo triturado, sus dientes todavía son pequeños y tienen que aprender a comer tranquilamente.

También se les puede dar huesos, pero deberían ser lo suficientemente grandes, como cuellos de pavo, para que el cachorro no pueda tragárselos fácilmente y se acostumbre a roer bien. Por favor, nunca dejes a tu cachorro con su hueso solo, e incluso a medida que crecen, échales siempre un ojo mientras los comen.

Un perrito tiene que comer de 4 a 5 veces al día y en raciones pequeñas, en general y de forma porcentual come mucha más cantidad que un perro adulto. La cantidad de su ración diaria debe ser de unos 8 – 10% de su peso corporal hasta los 6 / 7 meses. Si ves que tu cachorrito engorda, bájale la cantidad de comida; si por el contrario está pierde peso, súbela.

A partir del medio año puedes bajar las comidas a dos o tres tomas por día y reducir la cantidad a unos 6 – 8 %, dependiendo del tamaño del perro y su actividad. Un perro pequeño necesita proporcionalmente más que un perro grande, porque su metabolismo es más rápido. Con un añito tu cachorro ya es un perro adulto y le puedes dar las raciones en una o dos tomas y bajar la cantidad al 1,5% a 2 % de su peso corporal.

No te preocupes si tu cachorro alimentado con la dieta BARF crece más lento. Con la comida natural crecen mejor y más lentos, pero mucho más sanos.

 

3. La transición a alimentación natural cruda en los perros mayores

Se puede cambiar la dieta a todos los perros y de cualquier edad, también a los abuelitos de la casa. Con la edad su cuerpo sufre algunas transformaciones. El poder olfativo disminuye y esto influye en las ganas de comer. Si la comida no huele mucho, tal vez al perro no le apetezca comerlo. En esos casos, como hemos comentado, se puede hacer la comida a la plancha o añadir algo de caldo de carne por encima. Si aún así le cuesta, puedes dividirle su ración en dos y dar por la mañana su comida anterior y por la noche la nueva comida. Asimismo, es de esperar que su sistema digestivo, un poco más lento, necesite tiempo para digerir todo.

 

Para ellos, deberemos bajar la cantidad de comida, ya que su actividad y metabolismo se reduce y no necesita tantas calorías. También es recomendable darle todo triturado, porque muchos perros mayores tienen problemas con los dientes y no pueden morder muy bien. Si tu perrito no tiene problemas, puedes darle huesos para roer si le gustan.

 

Son muchos los dueños que se han asombrado de los cambios que una dieta de alimentación natural cruda ha producido en los ancianitos. Su calidad de vida se ve mejorada de forma radical y a menudo pueden disfrutar de una segunda juventud.

 

4. El cambio a la alimentación natural cruda en los gatos

Gatito_BARFTodos los que tenemos felinos, sabemos que la mayoría de los gatos son un poco tiquismiquis con su comida. Esto hace que, al contrario que con los perros, cambiar a un gato pueda ser un verdadero reto. Pero, si los gatos en la naturaleza comen presas vivas, ¿qué ha pasado?

 

Los piensos y latas suelen llevar muchos saborizantes para ser atractivos, lo que es para nuestros minitigres casi como una droga. Esto hace que los gatos adoren muchas veces la comida que menos les conviene (excepto quizás los gatos que tienen acceso al jardín y que, por tanto, seguro que ya están cazando y probando algo de carne fresca). Muchas veces el mecanismo es influido por nosotros: les damos una comida, la rechazan y no se la volvemos a dar, hasta que finalmente acaban comiendo un tipo de una marca concreta volviéndose adictos. Por ello, la variedad será una consigna en este nuevo camino.

 

El primer paso puede ser intentar tentarle con un trocito de pollo o pavo desmenuzado. ¿Cómo reacciona? ¿le gusta?

 

Si le va bien, le puedes dar una vez por semana su comida diaria en crudo y posteriormente empezar a variar las fuentes de proteínas. Poco a poco subes la cantidad de comida natural cruda a dos o tres veces por semana. Si tu gato no está interesado y su dieta principal es el pienso, tal vez sea más fácil cambiarle primero del pienso a una buena alimentación húmeda y de ahí a la dieta cruda, puedes leer cómo aquí.

 

Para aplicar los cambios es importante saber que no nos ayuda dejarle siempre la comida a su disposición. Esto implica que el camino empieza con la proporción de tres tomas diarias que dejaremos unos 15 a 30 minutos para que el gatito pueda comer, después lo retiraremos y conservaremos. Así conseguimos que coma con hambre y sea más probable que deguste nuevos alimentos. Otra manera de conseguirlo es romper los trozos de pienso en migas y pulverizarlo encima de la nueva comida, así se aplica el olor y el gusto para atraer al gato. Si el gato no tiene nada de ganas de probarlo, hay un truquito: le pones un poco de comida en su pelo. Los gatos siempre se limpian y no aguantan suciedad en su cuerpo, por lo que se lo va a comer y, cuando lo han probado, tal vez la próxima vez lo coman mejor (este truco funciona también con medicamentos).

 

Si tienes a tu tigre a base de latas, puedes hacer el cambio directamente a la dieta BARF. Como los perros, puedes ayudarte cocinando los componentes al principio, a la plancha o poniendo un poquito de levadura de cerveza encima de la carne. Lo importante es que empieces y lo pruebes con confianza y paciencia.

 

Ahí van algunos trucos más para seducir a tu felino a probar algo nuevo:
    1. Si le gusta jugar, puedes poner un trocito de carne en una cuerda y jugar con él, en algún momento va a morder su “presa” y tal vez comerla. Al menos lo entretienes y le das curiosidad.
    2. Al sabor del atún en lata casi ningún gato se puede resistir, ponle un poco encima de la carne o mézclalo.
    3. Incrementa progresivamente la comida cruda en la comida húmeda, primero 5%, después 10% etc.
    4. No te preocupes si el gatito rechaza la comida, que el día anterior ha comido, damos un paso atrás y lo probamos otra vez.
    5. Todo lo que te imagines, lo puedes probar, lo único que nunca deberías hacer, es dejar tu gato más de 24 horas sin comer. Nuestros gatos desarrollan muy rápidamente lipidosis hepática, que puede ser mortal. Así, es mejor no forzarle y empezar de nuevo tantas veces como sea necesario.
Si todo esto no funciona durante un período de tiempo, entonces podemos dejarlo una temporada y retomarlo en otro momento, siempre de manera natural y fluída. En el mundo de los gatos todo es posible a su ritmo, así date tiempo y alégrate de todos los pasos que das en dirección a una alimentación natural.

 

5. La transición a alimentación natural cruda de los gatitos

Mucho más fácil es cambiar a los gatitos a una dieta natural, aún no han desarrollado un gusto especifico y comen casi todo que les ponemos. Puedes probar a cambiarle a tu gatito de golpe, si va bien, mejor para todos. Si no lo quiere comer, prueba la transición como para gatos adultos. Lo especial de los gatitos es que tienen que tener tanta comida como quieran. Puede ser mucha, pero la necesitan para crecer sanos, deberías darles hasta 5-7 veces por día en raciones pequeñas.

 

6. ¿Que cambios podemos esperar durante la transición?

Durante las primeras semanas podrás observar algunos cambios, tanto en perros como en gatos, como que beben mucho menos, debido a que la carne cruda lleva una cantidad grande de agua que calma la sed. El segundo cambio que vas a ver es en sus heces. Al principio es bastante normal que tengan algo de diarrea por el cambio del ambiente intestinal y flora intestinal. Mientras coma normal y su actitud sea como siempre, no hay nada de qué preocuparse. Más adelante, sus heces pueden ser mucho menos voluminosas y mas secas, también esto es normal. Dada la biodiversidad de la nueva alimentación, pueden sacar más provecho de la carne y digerir todo mucho mejor.

 

Si tu perro o gato muestra síntomas como diarrea durante varios días o heces con sangre, letargia, vómitos persistentes o falta de apetito, consulta a tu veterinario, ya que puede haber otro problema que no tiene que ver con la dieta.

 

Si has tenido éxito y tu compañero ya come la nueva dieta, el siguiente paso importante es variarla para que tu amigo obtenga todas las vitaminas y minerales necesarios.

 

Bueno, espero haberte animado a hacer el cambio para ti y tu compañero/a y que podáis disfrutar  de las comidas. Si tienes dudas siempre me puedes localizar escribiendo a info@puromenu.es y dispones de mucha más información en www.puromenu.es.

 

Doris Rämisch

 

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Como siempre, aquí te dejo algunas lecturas interesantes: