Guestpost de Puromenú.
A lo largo de la vida de nuestras mascotas es inevitable que nos encontremos de cuando en cuando con problemas digestivos, gastrointestinales, como vómitos, diarreas u otras molestias. A veces son simples mecanismos del cuerpo para expulsar lo que no les sienta bien y otras pueden apuntar a problemas más graves, en cuyo caso es importante diagnosticarlos bien mediante pruebas y tratarlos con nuestro veterinario. No obstante, a menudo podemos ayudar a aliviar y solventar algunas de estas dolencias a través de un tratamiento natural, en especial a través de la nutrición. En este post, desde Puromenu hemos reunido las más comunes y te damos unas pautas y consejos que no sustituyen la visita al veterinario, sino que la complementan.
1. Diarreas

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Diarreas hay de muchos tipos (y colores!), desde heces un poco blandas hasta heces líquidas como el agua. Las causas más frecuentes son todas aquellas que producen una irritación de la mucosa intestinal, por ejemplo: bacterias, virus, parásitos, tóxicos, hierbas o comida en mal estado. Otra causa común son las alergias, que hacen reaccionar al cuerpo como si se tratara de comida pasada. No hay que olvidar que una diarrea también puede ser la respuesta temporal normal a un cambio brusco de la dieta (por ejemplo, pasar de pienso a una dieta cruda).

Lo primero que deberemos hacer es dejar descansar al intestino; esto significa ayuno de entre 12 y 24 horas (los gatos no deberían estar más de 24 horas sin comer) y alimentar a nuestro perro o gato después del ayuno con una dieta blanda de alta digestibilidad. La diarrea muchas veces trae consigo molestias abdominales, ruidos del intestino y la presencia de gases, pero si aparece una décima de fiebre, apatía, sangre o temblores deberemos ir directamente al veterinario.

Una posible aplicación, después del ayuno, sería dar los primeros dos días una dieta hervida y no cruda, ya que los alimentos cocidos son más fácil de digerir que los crudos. También ganaremos si les damos pequeñas cantidades en muchas tomas. Entre las posibles recetas, os dejamos estas:

  • El pollo con zanahoria o calabaza hervidos, simple, barato y obra milagros.
  • Sopa de Moro. Conocida gracias al doctor Ernst Moro (que trabajó en la Universidad de Heidelberg) y que usaba para tratar a los niños con diarrea. Para prepararla, hervimos un kilo de zanahorias durante una hora con 5g de sal y hacemos un puré con el resultado. A continuación, ponemos otra vez el agua necesaria para que quede un litro de sopa. La larga cocción de la zanahoria libera Oligogalacturónidas ácidos que son similares a los receptores del epitelio intestinal y se acoplan a los gérmenes patógenos. Estos ya no se pueden acoplar a los epitelios y con la digestión se eliminan del cuerpo.

Contrariamente a lo que haríamos con nosotros, no es recomendable dar una dieta con arroz, ya que el arroz absorbe mucha agua durante la digestión y la diarrea también elimina mucha agua del cuerpo, por lo que contribuimos a la deshidratación. Es importante que el perro o el gato beba suficiente y si no quiere beber animarle un poco con caldo sin sal o poniendo un poquito de nata al agua.

Una advertencia importante, algunos perros o gatos no toleran bien una cantidad elevada de vísceras en su dieta y reaccionan con diarrea, en estos casos, es mejor darles un poco todos los días, en vez de una o dos tomas cada semana.

2. Estreñimiento

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El estreñimiento puede tener diferentes causas y es más común en gatos que en perros. Las causas pueden ser poco movimiento físico, deshidratación, inflamaciones de las glándulas anales, problemas hormonales o la edad. Los perros muchas veces están estreñidos por haber comido algo indigerible. Si el animal no depone en 48 horas es importante ir al veterinario para ver qué problema hay, si existe un objeto no digerible puede causar problemas graves. Por tanto, si nuestro/a amigo/a esta estreñido/a y tiene dolor debemos ir al veterinario.

En una dieta natural cruda, de vez en cuando la toma de huesos tiene como consecuencia el estreñimiento o presencia de heces muy secas. Si es el caso, reduciremos la cantidad de huesos. Si tenemos 2 tomas semanales de huesos carnosos y nuestro animal tiene problemas deberíamos dividir la toma en 3 o 4 semanales. Deberíamos evitar huesos puros sin carne, ya que son muy difíciles de digerir. La recomendación general aquí es que tengan, al menos, el 50% de hueso y el 50% de carne.

Hay algunos alimentos que pueden ayudar cuando nuestro perro o gato sufre de estreñimiento. Por ejemplo los prebióticos y los probióticostienen un efecto laxante, también la calabaza, el vinagre de manzana o la ralladura de coco. Las manzanas y las zanahorias pueden mejorar el estreñimiento también, así como las grasas, que humedecen todo el sistema y favorecen la normalización de las heces.

Como norma general y para evitar estos estados es importante tener siempre una parte de fibra en la dieta del gato o del perro, que pueden ser verduras, frutas o fibras como semillas de chia o semillas de Plantago Ovata.

3. Torsión de estomago

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Una torsión del estómago siempre es una urgencia por la que deberíamos ir directamente y rápido a la clínica veterinaria. Se puede producir por un aumento de gases en el estómago que pierde su fijación y hace que el peso del bazo, que está pegado a él, haga girar el intestino, produciendo un bloqueo y parada del riego sanguíneo. Los síntomas más comunes son mucha salivación, inquietud, arcadas y un estómago hinchado, además de ser extremadamente doloroso para el animal.

Si nuestro perro ha tenido una torsión de estómago normalmente los veterinarios le operan para girar el estómago otra vez a la posición correcta.

Hay algunas precauciones que pueden ayudar a evitar una torsión, como no mezclar el pienso con otro tipo de dietas. En razas grandes o con predisposición a la torsión es, además, muy recomendable cambiar a una dieta natural por completo, quitar los cereales de su comida y darles trozos de carne en vez de triturados.

Después de una torsión es mejor dar una dieta blanda y triturada y no darles un exceso de calcio. Separar su comida en 3 o 4 tomas pequeñas y no dejarle beber muchísima agua de una vez. Tampoco es recomendable hacer deporte con el perro después de la comida.

4. Flatulencias

Tanto perros como gatos muchas veces tienen flatulencias por las mismas causas que sus dueños. Ciertos alimentos producen gases porque reaccionan con las bacterias gastrointestinales, estos alimentos se deben omitir, en la medida de lo posible, de la dieta de nuestros animales: judías y coles. Las flatulencias podrían ser también un signo de que no le va bien la dieta. Si vemos esto, en general es recomendable quitar productos lácteos y cereales por completo y cambiar la fuente cárnica. También podría tratarse de partes de la carne que no son fáciles de digerir, como los tendones o carne con una parte grande de tejido conectivo.

Ayuda aumentar la parte de verduras con lechugas, espinacas o acelgas. Hierbas que pueden mejorar las flatulencias son el anís, la menta, las semillas de hinojo y las semillas de apio. Consulta a la nutricionista para conocer las cantidades en una dieta equilibrada individualizada.

5. Vómitos

Hay diferentes tipos de vómitos. Los perros por ejemplo vomitan algunas veces directamente después de comer. Esto es bastante normal y no debería preocuparnos. Cuando un perro come muy rápido o muerde un trozo grande de comida, tragan bastante aire y este aire les molesta por lo que vomitan la comida y la vuelven a comer directamente. Podemos dejarles comerla sin problemas, es una cosa muy natural.

También las perras lactantes vomitan después de comer para dar alimento a sus cachorros. Es la manera natural de introducir a sus cachorros a una dieta cruda, que digieren parcialmente para ayudarles. A veces puede pasar con otros perros, no su madre, que estando con un cachorro, vomitan su comida. Tampoco es preocupante.

Algunas veces habremos observado que los perros vomitan bilis. La causa podría estar asociada con el mismo hambre. Hace años, Pavlov ya demostró en su famoso experimento que se podía asociar la respuesta corporal de un perro a un evento como el sonido de una campanilla. Cuando preparamos la comida a nuestro perro, se produce un efecto parecido y este empieza a producir bilis en cantidad. Esta puede llegar a ser molesta y el perro la vomita. Si esto nos sucede, ayuda preparar la comida en distintos momentos del día, en horario no fijo, así no le predisponemos.

Para los gatos es diferente, ya que comen varias veces al día pequeñas cantidades.

Otras causas de vómitos pueden ser: tóxicos, gastroenteritis, intolerancia alimentaria, infecciones, parásitos, la ingestión de objetos que obstruyen el aparato digestivo. Todas estas causas son cosa de veterinario y deben tratarse correctamente. Podemos ayudar, eso sí, con comida blanda en cantidades pequeñas durante los días de recuperación.

6. Obstrucción e inflamación de las glándulas anales
Si nuestro perro o gato tiene problemas al vaciar sus glándulas anales deberíamos subir la cantidad de las fibras y huesos de la dieta. Muchas veces el problema de la obstrucción son las heces demasiado blandas. Las semillas del Plantago ovata sirven como muy buena fuente de fibras para gatos y perros. También está recomendado mejorar la funcion del intestino con probióticos o productos que promuevan bacterias buenas.
7. Inapetencia
La inapetencia puede tener muchos orígenes. Primero tenemos que clarificar si hay problemas detrás, pueden ser de los dientes, heridas en la boca o enfermedades gastrointestinales, por ejemplo. Si nuestra mascota está sana, puede ser que nos quiera educar para que le demos una alimento más rico, así, averiguar esto es cuestión de variar el alimento hasta encontrar el que le guste. Los gatos son expertos en formarnos, por ello tenemos que tener mucha paciencia con ellos durante los cambios de dietas y sobre todo, evitar, a contrario que con los perros, tiempos alargados de ayunas.
8. Gastritis

Una gastroenteritis es una inflamación de la mucosa del estómago. Es un problema digestivo frecuente que puede ser señal de intolerancias alimentarias, intoxicaciones o tumores. Una gastritis sin tratar puede causar ulceras y costar la vida de nuestro animal.

Podemos diferenciar entre gastritis aguda o crónica. Síntomas de la gastritis aguda pueden ser vómitos (con sangre o mucosa), inapetencia, apatía, dolores intestinales y sensibilidad en la parte de la columna. Dejamos nuestro animal en ayuno y le damos una dieta blanda y fácil de digerir durante algunos días hasta que desaparezcan los síntomas.

Tanto la gastritis como la gastroenteritis crónica se basa muchas veces en intolerancias o alergias alimentarias. En este caso podemos aliviar con una dieta adecuada. Las síntomas son apatía, pérdida de peso, ganas de comer de todo, inapetencia, apetito incrementado, vómitos (con sangre y/o mucosa), dolores estomacales, inquietud, beber mucha agua, muchas ganas de comer hierbas y un olor fuerte de la boca.

Podemos respaldar el tratamiento veterinario con una dieta sin cereales, si la causa de la gastritis o gastroenteritis son bacterias o parásitos. También ayuda evitar trozos grandes y triturar los alimentos ya que así tardan menos en digerirse y molestan menos al tracto gastrointestinal. Es recomendable omitir los huesos de la dieta. El hinojo, camomila y arándanos son alimentos buenos cuando nuestra mascota padece una gastroenteritis.

9. Pancreatitis

El páncreas tiene una función muy importante en el metabolismo de nuestros perros y gatos. Tiene función endocrina que por ejemplo consiste en la producción de la hormona insulina y también una función exocrina que secreta el jugo pancreático con enzimas. Estas enzimas son catalizadores que ayudan a la digestión de las proteínas, grasas y carbohidratos. La restricción de la función endocrina puede causar diabetes y generalmente debilita el cuerpo.

Una inflamación del páncreas puede ser aguda o crónica. Se puede llegar a observar una inflamación aguda después de comer mucha grasa o en animales obesos. La mejor opción aquí es el ayuno e iniciar la alimentación de nuevo con caldos y comida triturada. En los días siguientes la dieta tendría que seguir siendo baja en grasa y sin huesos. No es recomendable optar por carbohidratos ya que pueden ser una de las causas de la pancreatitis.

Si nuestra mascota padece una pancreatitis crónica, le faltarán enzimas, síntomas de esto pueden ser la pérdida de peso, diarreas, heces muy voluminosas y grasas, flatulencias y mucho apetito sin subir de peso. Es importante dar una alimentación fácil de digerir, ya que el cuerpo está suficientemente cargado y no necesita más trabajo. Es recomendable evitar carbohidratos, tratar la falta de enzimas con productos con enzimas, así como alimentar a nuestro perro con una dieta rica en omega 3 y antioxidantes.

La causa más importante de la pancreatitis probablemente es la alimentación con alimentos cocidos (sin enzimas naturales) y con muchos carbohidratos. No solo en nuestros animales, sino para nosotros también, el aumento de problemas de páncreas y cáncer de páncreas puede estar causado por una alimentación rica en azúcares, grasas y con un muy alto contenido de carbohidratos. Como en nuestra alimentación, siempre es mejor optar por alimentos frescos y sin tratar, que aún contienen todas las substancias necesarias.

10. Obesidad

La obesidad es el mayor problema alimentario que podemos observar en los tiempos modernos. Es muy preocupante porque conlleva muchos problemas, no solo gastrointestinales, sino también del corazón, del riñón, del páncreas y enfermedades del aparato locomotor.

Si el perro o gato está demasiado obeso, tenemos que mirar primero si el animal está enfermo. Hay ciertas enfermedades como el Cushing o problemas con la glándula tiroides que causan el aumento del peso. Si el veterinario nos confirma que las enfermedades no son la causa, es crucial someterle a nuestro compañero a una dieta.

Lo primero es dejar todas las chuches y pequeños premios que demos entre las comidas. Muchos de los productos de mercado conllevan exceso de azúcares y grasas. Es normal que los perros siempre tengan hambre, ya que es su naturaleza y su instinto. No tiene que ser una señal de que le falte comida que siempre nos pida. Tenemos que ser fuertes y darle solo la ración adecuada. Para adaptar su dieta, podemos bajar la cantidad de grasa (pero no a menos del 10% del total) y subir la parte vegetal para nuestro perro.

Pero lo más importante es hacer ejercicio con nuestra mascota, puede ser con juegos, paseos largos, natación, etc.

Bueno, pues aquí tenéis los diez problemas más comunes del aparato digestivo y como aliviar a nuestros animalitos. Y recordad que en la alimentación de nuestros animales lo más importante es optar por nutrientes ricos y naturales, ya que es la mejor prevención contra las enfermedades de las que hemos hablado.
Doris es nutricionista certificada de perros y gatos en Puromenu

Más información:
– Apartado de Alimentación Natural en la guía de salud natural
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